Archive for the ‘silencio’ Category

Palabras y piedras

11/07/2012

Occidente no se siente a gusto, intenta poner diques al río de Heráclito y pasar sobre él pisando sobre las piedras de esencias inmutables -que se representa en conceptos y éstos en palabras y como la palabra es fija, cree que las cosas son fijas-.

Oriente y Occidente

Ed. Anagrama

Luis Racionero

Luz negra que huele a pinos

23/04/2012

Monumentos a la Democracia

21/04/2012

 

I’m sentimental, if you know what I mean
I love the country but I can’t stand the scene
And I’m neither left or right
I’m just staying home tonight
Getting lost in that hopeless little screen
But I’m stubborn as those garbage bags
That time cannot decay
I’m junk but I’m still holding up
This little wild bouquet

 

Democracy (L.P. The Future)

Leonard Cohen

1. BLINDED BY THE LIGHT .SHOW LYRICS .BUY

16/04/2012

 

 

 

 

En relación con los valores simbólicos y las metáforas visuales, la vidriera no desempeñó un papel de simple pintura sobre vidrio o de filtro creador de una “ambientación” espacial. Cuando es Cister prohibe la colocación de vidrieras en las iglesias de la Orden, como reacción frente al uso “indebido” de las imágenes, las que se colocaron no fueron simplemente abstractas, con la misma gama de color que las proscritas, sino de un cromatismo elemental a base de amarillo claro y grisalla. La reacción cisterciense se orientaba contra los valores que, según su opinión, desviaban el sentido de las artes del culto.

La luz, símbolo y sistema visual

cap. II La luz, imagen simbólica

pp. 39

Victor Nieto Alcaide

Ediciones Cátedra, 4º edición

Keith Jarrett entre la niebla

15/01/2012

KJ

Un lugar en el bosque

06/10/2011

 

 

 

 

Si hay alguna alma en pena vagando por ahí, este es un buen lugar para ir a reposar eternamente, pero no pienso decir dónde se encuentra.

Nube y la noche de Agosto

11/09/2011

El día que deje de comer animales Nube no había nacido y en el Alaska me zampaba una hamburguesa completa con una cerveza de barril, junto al ventanal que da a la calle Maestro Marquina, esquina Moncasi. Nos había llamado Eva pasado el mediodía, no sé si a nosotros o a Pablo y Almu, pero cuando hizo la llamada s.o.s. los cuatro estábamos por pura coincidencia juntos, paseando con Simba por el centro, que todavía era una joven urbanita sin hijos. Claro que Pablo y Almu tampoco eran padres entonces. Pronto se irían a vivir a Gallur y tendrían a Lucas Skie Walter, pero esa fue otra historia.

 

La llamada de Eva se trataba de una cuestión de fuerza -los padres de Eva acababan de jubilarse y habían decidido vivir en pleno campo, en una pequeña casa con pozo y placas solares, terreno para frutales y huerto y a diez minutos de la ciudad y dos de sus hijas-. Eva y sus padres no podían levantar del suelo a Niebla, enferma, preñada y agotada, una mastina de unos cuarenta kilos con una fuerte infección y un parto por delante.

 

Pablo y yo no somos Hulk Hogan, Pepe, el padre de Eva, tampoco, pero con una manta solucionamos enseguida el problema de subir a Niebla al maletero y salimos zumbando a urgencias veterinarias. Casi no tengo casi nada en mi memoria de aquel tiempo en la clínica, solo recuerdo un animal exhausto, una masa de pelo blanco tumbada y jadeante sobre la mesa de acero. La dejamos allí. No sé si alguien se quedo con ella aparte de los veterinarios.

 

Ahora que lo pienso, es posible que aún no hubiéramos comido, que fueran las cuatro o las cinco de la tarde y que aun no hubiéramos tenido tiempo para ello. Giramos la esquina a la izquierda, la siguiente a la derecha y nos metimos en la taberna para tomar algo y hacer tiempo. No recuerdo lo que pasó después, lo que hicimos al salir del Alaska, pero jamás olvidaré que allí comí mi último trozo de carne, y no lo digo como una añoranza, lo digo como un triunfo contra el egoísmo y la barbarie hacia los animales. Le dije a Nuria: esta es la última hamburguesa que me como, y fue cierto. Pocos años después dimos el paso al veganismo, nada del otro mundo, es algo que puede hacer cualquiera.

 

De Niebla nació Nube, la que disfruta de la noche de agosto tumbada en la oscuridad. Su madre ya no está, pero está Pluto, su padre, y Guerrero, su hijo. También hay una pata y tres gallinas que por su edad casi no ponen huevos, pero que son bienvenidos cuando llegan. Gallinas que morirán por vejez, como mis abuelos, como la madre de Nube, como lo haremos seguramente nosotros, y no por falta de productividad como si fuesen una máquina inservible. Mientras fotografiaba a Nube en la noche de agosto, con Pepe, Eva y Nuria a mi izquierda, ellas dormían en su gallinero y el aire cálido de los campos que nos rodeaban se refrescaba ligeramente mientras avanzaba la noche.

 

 

No sobra el amor

01/07/2011

 

 

 

 

Todos mis planes

04/06/2011

La exposición también es un punto de vista

14/05/2011

Iso 200, 0,5″, f8

Misa y música sacra para sordos

11/05/2011

Todo un placer para videntes.

Una tarde melalcoholica

15/03/2011

 

 

 

Campo de fútbol

10/02/2011

En este camino con tintes tristes que comencé con “un momento para el desenfoque” tan de mitad de invierno, tan de asqueo y aburrimiento, de falta de estímulos y de sol y tal vez adelanto de la astenia primaveral, dejo esta imagen que puede que algún día forme parte del proyecto “espacio disponible”. Para casi todo el mundo no será más que un descampado a las afueras de cualquier lugar, pero como caso excepcional en este proyecto, para mi y para una docena de personas más este lugar en un punto muy nítido en la memoria de nuestra niñez. Un antiguo campo de cultivo que en los años setenta y ochenta, cuando estaba segado, era nuestro particular campo de fútbol, zona de juegos y de experimentos. Aprendíamos esgrima o golf, tumbados mirábamos las nubes y sus formas, inventábamos cometas, paracaídas y bumeranes, lanzábamos el frisbee, nos reíamos y nos peleábamos.

 

 

Últimas noches de Agosto

27/08/2010

Luz brillante y carreteras

29/11/2009


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