Archive for the ‘pequeño universo’ Category

Cierto desorden

22/09/2012

 

 

 

El límite de un punto

16/09/2012

Larga vida al Voyager que hoy he oído que cumple 35 años, cinco menos que yo. Ahí, justo ahí, donde he hecho hoy esa fotografía, me embelesaba de niño mirando los programas que presentaba Carl Sagan y doblaba José María del Río.

Yo creo que no soñaba con ser astronauta, lo que quería ser es astrofísico (quien iba a pensar que serían necesarias matemáticas para serlo). Ya ni me acordaba de él, con su disco de oro con sonidos del mundo lanzado hacia el infinito, sea lo que sea eso.

Decían en las notocias que pronto abandonará el Sistema Solar, sobrepasando ese límite, el de la mota de polvo que somos, aquí, en medio de la nada.

40 años, un día y toda una vida por delante con ella

25/06/2012

Benditas bibliotecas. En defensa de lo público.

30/05/2012

http://www.zaragoza.es/ciudad/educacionybibliotecas/bibliotecasmunicipales/

INTO

21/05/2012

Feliz cumpleaños, cielo.

12/05/2012

 

 

 

Eggleston a lo lejos

03/05/2012

 

 

 

 

 

 

Mi pared homenajea a Manolo Millares

02/03/2012

Millares se obsesionaba con sufrir un tumor cerebral y murió de ello. Lo cierto es que no creo en supersticiones, paranormalidades, dioses ni vidas extras, pero mira que es mala suerte, morir de lo que temes morir. Bueno, a lo que iba: llevo meses leyendo a pocos, el libro El artista y el crítico, obra lenta pero a su modo amena. Yo, adoraba a Tapies, pero de Millares no sabía nada, la lucha del abstracto en la España franquista; la salida de la figuración. En fin, leer para crecer.

Si no fuera por este libro y mi vuelta al ginkgo biloba, nunca habría pensado en el informalismo de mi pared.

Imagen

Uno, dos y tres…

22/10/2011

 

Buen viaje. Espero que os alimente.

11/10/2011

 

 

Mi pequeño gran chico

08/10/2011

Muchos no lo entienden, muchos odian o se ríen, se indignan y violentan y te llenan sus vacías escaramuzas verbales de inconsistencias racionales, y las palabras son cansancio y no quiero discutir con embalsamadores de los sentimientos. Otros muchos me comprenden a la perfección, el corazón no entiende de especies y de lazos sanguíneos, se quiere a quien se quiere, y él es mi pequeño gran chico.

Motorcycle Boys

30/09/2011

 

Nube y la noche de Agosto

11/09/2011

El día que deje de comer animales Nube no había nacido y en el Alaska me zampaba una hamburguesa completa con una cerveza de barril, junto al ventanal que da a la calle Maestro Marquina, esquina Moncasi. Nos había llamado Eva pasado el mediodía, no sé si a nosotros o a Pablo y Almu, pero cuando hizo la llamada s.o.s. los cuatro estábamos por pura coincidencia juntos, paseando con Simba por el centro, que todavía era una joven urbanita sin hijos. Claro que Pablo y Almu tampoco eran padres entonces. Pronto se irían a vivir a Gallur y tendrían a Lucas Skie Walter, pero esa fue otra historia.

 

La llamada de Eva se trataba de una cuestión de fuerza -los padres de Eva acababan de jubilarse y habían decidido vivir en pleno campo, en una pequeña casa con pozo y placas solares, terreno para frutales y huerto y a diez minutos de la ciudad y dos de sus hijas-. Eva y sus padres no podían levantar del suelo a Niebla, enferma, preñada y agotada, una mastina de unos cuarenta kilos con una fuerte infección y un parto por delante.

 

Pablo y yo no somos Hulk Hogan, Pepe, el padre de Eva, tampoco, pero con una manta solucionamos enseguida el problema de subir a Niebla al maletero y salimos zumbando a urgencias veterinarias. Casi no tengo casi nada en mi memoria de aquel tiempo en la clínica, solo recuerdo un animal exhausto, una masa de pelo blanco tumbada y jadeante sobre la mesa de acero. La dejamos allí. No sé si alguien se quedo con ella aparte de los veterinarios.

 

Ahora que lo pienso, es posible que aún no hubiéramos comido, que fueran las cuatro o las cinco de la tarde y que aun no hubiéramos tenido tiempo para ello. Giramos la esquina a la izquierda, la siguiente a la derecha y nos metimos en la taberna para tomar algo y hacer tiempo. No recuerdo lo que pasó después, lo que hicimos al salir del Alaska, pero jamás olvidaré que allí comí mi último trozo de carne, y no lo digo como una añoranza, lo digo como un triunfo contra el egoísmo y la barbarie hacia los animales. Le dije a Nuria: esta es la última hamburguesa que me como, y fue cierto. Pocos años después dimos el paso al veganismo, nada del otro mundo, es algo que puede hacer cualquiera.

 

De Niebla nació Nube, la que disfruta de la noche de agosto tumbada en la oscuridad. Su madre ya no está, pero está Pluto, su padre, y Guerrero, su hijo. También hay una pata y tres gallinas que por su edad casi no ponen huevos, pero que son bienvenidos cuando llegan. Gallinas que morirán por vejez, como mis abuelos, como la madre de Nube, como lo haremos seguramente nosotros, y no por falta de productividad como si fuesen una máquina inservible. Mientras fotografiaba a Nube en la noche de agosto, con Pepe, Eva y Nuria a mi izquierda, ellas dormían en su gallinero y el aire cálido de los campos que nos rodeaban se refrescaba ligeramente mientras avanzaba la noche.

 

 

La Mirada en los trapos

07/09/2011

Hace unos años, cuando le pregunté a Carlos Foradada qué debía de hacer un artista, me dijo que un artista tenía que poner su mirada y poética en sus obras. Hoy me he acordado de esta charla datada allá por el 2002 -aunque nunca me he olvidado de ella- al ver la foto que este sábado le hice a uno de los trapos de cocina de mi madre y a un retrato a salto de mata que le hice. El retrato lo obvio por respeto, pero juro que los trapos de mi madre siempre están limpios y planchados. Será mi mirada o mi poética. Qué sé yo.

 

Siestas de agosto

10/08/2011

 

 

 


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