Archive for 30 septiembre 2011

Motorcycle Boys

30/09/2011

 

Algo indefinido

24/09/2011

El crepúsculo las estaba repitiendo con un persistente susurro en torno a nosotros, un susurro que parecía ir en aumento, amenazador, como el primer rumor de un viento que levanta: “¡El horror! ¡El horror!”.

El corazón de las tinieblas

Joseph Conrad

 

Las lineas de mi mano

23/09/2011

 

Cerrado por

22/09/2011

Cute japos

17/09/2011

 

 

 

 

Yoshitomo Nara

Pequeño Vagabundo

 

 

 

 

Arriba. Siempre más arriba.

14/09/2011

Nube y la noche de Agosto

11/09/2011

El día que deje de comer animales Nube no había nacido y en el Alaska me zampaba una hamburguesa completa con una cerveza de barril, junto al ventanal que da a la calle Maestro Marquina, esquina Moncasi. Nos había llamado Eva pasado el mediodía, no sé si a nosotros o a Pablo y Almu, pero cuando hizo la llamada s.o.s. los cuatro estábamos por pura coincidencia juntos, paseando con Simba por el centro, que todavía era una joven urbanita sin hijos. Claro que Pablo y Almu tampoco eran padres entonces. Pronto se irían a vivir a Gallur y tendrían a Lucas Skie Walter, pero esa fue otra historia.

 

La llamada de Eva se trataba de una cuestión de fuerza -los padres de Eva acababan de jubilarse y habían decidido vivir en pleno campo, en una pequeña casa con pozo y placas solares, terreno para frutales y huerto y a diez minutos de la ciudad y dos de sus hijas-. Eva y sus padres no podían levantar del suelo a Niebla, enferma, preñada y agotada, una mastina de unos cuarenta kilos con una fuerte infección y un parto por delante.

 

Pablo y yo no somos Hulk Hogan, Pepe, el padre de Eva, tampoco, pero con una manta solucionamos enseguida el problema de subir a Niebla al maletero y salimos zumbando a urgencias veterinarias. Casi no tengo casi nada en mi memoria de aquel tiempo en la clínica, solo recuerdo un animal exhausto, una masa de pelo blanco tumbada y jadeante sobre la mesa de acero. La dejamos allí. No sé si alguien se quedo con ella aparte de los veterinarios.

 

Ahora que lo pienso, es posible que aún no hubiéramos comido, que fueran las cuatro o las cinco de la tarde y que aun no hubiéramos tenido tiempo para ello. Giramos la esquina a la izquierda, la siguiente a la derecha y nos metimos en la taberna para tomar algo y hacer tiempo. No recuerdo lo que pasó después, lo que hicimos al salir del Alaska, pero jamás olvidaré que allí comí mi último trozo de carne, y no lo digo como una añoranza, lo digo como un triunfo contra el egoísmo y la barbarie hacia los animales. Le dije a Nuria: esta es la última hamburguesa que me como, y fue cierto. Pocos años después dimos el paso al veganismo, nada del otro mundo, es algo que puede hacer cualquiera.

 

De Niebla nació Nube, la que disfruta de la noche de agosto tumbada en la oscuridad. Su madre ya no está, pero está Pluto, su padre, y Guerrero, su hijo. También hay una pata y tres gallinas que por su edad casi no ponen huevos, pero que son bienvenidos cuando llegan. Gallinas que morirán por vejez, como mis abuelos, como la madre de Nube, como lo haremos seguramente nosotros, y no por falta de productividad como si fuesen una máquina inservible. Mientras fotografiaba a Nube en la noche de agosto, con Pepe, Eva y Nuria a mi izquierda, ellas dormían en su gallinero y el aire cálido de los campos que nos rodeaban se refrescaba ligeramente mientras avanzaba la noche.

 

 

Bytes (6)

09/09/2011

La Mirada en los trapos

07/09/2011

Hace unos años, cuando le pregunté a Carlos Foradada qué debía de hacer un artista, me dijo que un artista tenía que poner su mirada y poética en sus obras. Hoy me he acordado de esta charla datada allá por el 2002 -aunque nunca me he olvidado de ella- al ver la foto que este sábado le hice a uno de los trapos de cocina de mi madre y a un retrato a salto de mata que le hice. El retrato lo obvio por respeto, pero juro que los trapos de mi madre siempre están limpios y planchados. Será mi mirada o mi poética. Qué sé yo.

 

El día de la Independencia

03/09/2011

El punto de vista de un padre sobre lo que está bien o mal en su hijo probablemente sea incluso menos acertado que el del vecino de la puerta de al lado, que sigue la vida del chico por una rendija de la cortina. A mí, claro está,me gustaría hablarle de como hay que vivir y desenvolverse gracias a todo tipo de fórmulas de compromiso, decirle lo mismo que me digo: que,  en realidad, nada “encaja” perfectamente, que los errores son inevitables y es preciso olvidar las cosas malas.

 

El Día de la Independencia

Richard Ford

Patatas asadas en la feria

02/09/2011

Dia de feria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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