La Ciudad Sin Fin

Intento tocar una y otra vez la misma canción. Intento centrarme intentando no descentrarme, pero voy y vengo. En ocasiones con vueltas de campana, y no consigo encontrar los acordes adecuados. Más trabajo es más incertidumbre.

Surgen ideas genéricas y se evaporan. Intento atrapar el vaho y no sé cómo hacerlo. Al final, imagino que la mejor forma es respirándolo, así que abro una nueva ventana e investigo otra forma de respiración. Me ciño a la falta de nitidez y  a los grises. Al cemento, al desenfoque y a la velocidad. Suena como jazz frío y calado por la lluvia.

Las caras se aprietan, las líneas se estiran y las cruces caen derrotadas. Los cisnes son de ceniza y fieltro. Los ángeles son palomas que huyen y gatos asustados que se esconden en la penumbra. No somos dioses, somos personajes de Becket andando arriba y abajo en un escenario que no acaba nunca, somos un recuerdo, somos lodo, y yo quiero señalarlo con el dedo.

Los pasos nos llevan por espirales en una ciudad que no tiene fin.

http://laciudadsinfin.wordpress.com/

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Una respuesta to “La Ciudad Sin Fin”

  1. Jaime Capote Says:

    Muy Larraz, qué c br´nc t !!!

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