Archive for 29 noviembre 2008

Vespa, Rayo y Lilu

29/11/2008

Se llaman Vespa, Rayo y Lilu. De sus primeros nombres, cuando vivían con el
hambre, la sed y las pulgas, nada sabemos. Ellos ya andan lejos de aquellos
caminos y aquel otoño de dos mil cinco, con sus nuevos nombres, sus nuevos
paisajes y su nueva vida.

En un camino de las huertas de Quinto de Ebro, una tarde, llegaron como dos
balas dos galgitos -Rayo y Lilu-, se arremolinaron entorno a Nuria y a mi, y
se volvieron locos de alegría, como un niño que por fin tiene alguien con
quien jugar. Para nosotros encontrarnos con dos cachorros solos en los
campos nos provocó mucha más preocupación que felicidad: un galgo sin nadie
a su lado suele estar abandonado a su suerte, que en España viene a querer
decir abandonado a su muerte. Pero no, este no fue el caso. Enseguida nos
informaron de dónde habían salido los perros. Era un pequeño terreno
conquistado por las hierbas y en parte vallado con una alambrada, somieres
en desuso, restos de hierros de obras y pedazos de uralitas. Para más
alegría, adentro, además de excrementos, pedazos de pan duro, un cubo sin
agua, cascotes, hierros oxidados y barro, mucho barro, había una perrita de
color canela, temerosa detrás de la alambrada, atada a no sé qué con una
cadena escasa y junto a un chamizo infecto de telas y colchonetas mojadas.
En los meses que siguieron siempre la vimos allí.

A partir de aquella tarde los galgos de otro pasaron a ser nuestro desvelo y
siempre que pudimos, también nuestra ocupación. Denunciamos enseguida la
situación de los tres galgos a la policía nacional, que informó a la guardia
civil del pueblo. Uno de ellos, un guardia civil hizo suya nuestra
preocupación y, aunque no estamos seguros, creemos que fue él quien más
presionó al dueño, con denuncias y palabras, las dos cosas, para que cediera
sus galgos antes de que las cosas fueran a peor.

Fue un invierno largo de ir y volver a cuidarlos, de verlos saltar la valla
cuando llegábamos mientras Vespa, inquieta, daba vueltas a su cadena
esperando el agua y la comida. Todo un lujo. A veces había charcos, otras
solo polvo, pero jamás vimos ni agua ni comida salvo el pan que he dicho.
Rayo y Lilu solían comer fuera, ansiosos, en una pequeña zona de cemento. A
Vespa le echábamos lo mejor que podíamos bolsas con pienso, y agua a través
de la alambrada a un cubo que había allí, de esos que utilizan los albañiles
para hacer cemento.

Nunca nos encontramos con el dueño -que extraña suena la palabra dueño aquí-
pero todavía me pregunto qué habría ocurrido, no sé. Nunca le vi la cara.
Dijeron que era joven como nosotros, treinta y tantos. Suficiente para ser
consciente de su indecencia, su inmoralidad, su asqueroso poder sobre los
más débiles.

Un día nos llamó SOS Galgo, al parecer había accedido a las presiones de la
Guardia Civil. Los entregó a las afueras, junto al cementerio, para que
nadie lo viese, aunque hasta ese momento salvo el guardia y nosotros nadie
había querido verlos, nadie había querido saber nada. Se mira a otro lado
cuando el sufrimiento no se hace propio, compasión se llama. Ahora sabemos
que desde aquel día de la primavera de dos mil seis los tres galgitos viven
una vida, por así decirlo, digna, lejos de aquellos caminos, el hambre y la
sed, lejos de la impunidad de los brutos y la ceguera y tedio del resto.
Suerte para ellos. El mundo es un poco mejor en su oscuro océano de abuso a
los indefensos.

Suerte nenes, mucha suerte.

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La chica más guapa de la ciudad

26/11/2008

Hoy tengo un poco más de tiempo. Nuria, la de la foto, llega tarde a casa. Ha salido de trabajar y se ha ido a ver si puede dar en adopción un gato jovencito que la protectora tiene en una casa de acogida. Ya he preparado la cena y he descargado unas fotos al disco duro. Además he mirado esta página y para mi sorpresa, ella, Nuria, ha escrito en el anterior post, así que he decidido ponerle cara a la mujer de mi vida, a la que veo a diario después de la jornada de trabajo, con la que comparto alegrías y penas, además de hipoteca y amigos. A la que en realidad casi ninguna de mis fotos le gusta ni falta que hace, porque no la voy a querer menos por eso, y a la que por aguantarme aun sin entenderme la mayor parte de las veces le debo este post y mucho más.

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Lalo, el río y mis padres

25/11/2008

Tal vez debería titularse “mis padres, el río  y Lalo” pero lo cierto es que ha sido mi visita la blog de Lalo Borja, un fotógrafo al que no conozco pero por el que siento una profunda simpatía, lo que me ha recordado la foto que hice a mis padres en el Ebro, hace unos treinta años, y que tanto me gusta.

 

 

Hundimiento o cambio

23/11/2008

La Audacia de Aquiles es un blog que suelo visitar. De allí he extraido este fragmento:

“…la expansión de la economía-mundo ha sido tan grande, y el consiguiente nivel de degradación tan grave, que no queda espacio para arreglar significativamente la situación exportándola a la periferia. Estamos obligados a volver a los fundamentos.”

La lectura de todo el texto me parece de lo más recomendable.

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Oratorio

15/11/2008

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Tipos de ley: mi padre

10/11/2008

Dentro de nada cumple 67 años.

Sé que llevo más huella suya de la que yo creo.

Mi padre

Guía de viaje.

06/11/2008

Hace años. No sabría decir cuantos. Puede que ocho. Nuria y yo cogimos cuatro duros y nos fuimos a Bélgica a ver a un amigo y dar una vuelta.

Recuerdo que yo llevaba once rollos de Ilford FP4 y una Pentax K2. Si pinchais sobre la foto podréis ver lo que llamé Guía de viaje.

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